Un viaje a New York

En junio del 2011 recibí la grata noticia que me comunicaba que me habían concedido una beca para estudiar el inglés en el extranjero. Sin más preámbulos, un par de amigos míos y yo comenzamos a organizar el viaje hacia Nueva York. En este blog quiero representar lo que hice durante todos los días del viaje y como me desenvuelvo por esas tierras, ya que también es el primer viaje que hago en el extranjero.

Día 1: Día de embarques

Primer día de aventura. Digo de aventura porque hasta el día de hoy no había estado en un aeropuerto ni en un país extranjero con otra lengua.

Anoche nos tocó esperar el autobús a mi amigo Antonio y a mí. Mis padres y los suyos quisieron ir unas dos horas antes para que no faltase tiempo. Así que esperamos dos horas hasta que llegó el autobús. Despues del autobús, después de las típicas despedidas con los familiares y guardar las maletas subimos al autobús para lo que sería el viaje más aburrido de la historia.

5 horas de autobús en los cuales no pude dormir nada, y cuando digo nada es absolutamente nada. Al llegar al aeropuerto tuvimos que coger un autobús desde la terminal 1 hasta la terminal 4, que es de dónde salía nuestro vuelo. Era un paseo grande y mi Antonio decía de ir andando. Menos mal que no le hice caso y cogimos el autobús.

Eran las 6 de la mañana cuando intentamos sacar los billetes pero tuvimos que esperarnos a las 8 porque venía un vuelo de la misma compañía antes. Y esperar 2 horas en un aeropuerto tan temprano, con todo cerrado, es aburrido, pero al final se pasó y sacamos los billetes y facturamos las maletas. Todo normal. Después de facturar las maletas y pasar a la zona internacional estuvimos esperando a que nos dijeran la puerta de embarque (debía de aparecer por las pantallas, pero a la hora que entramos, por ser tan temprano, no se sabía aún) unas dos horas. Al enterarnos de la puerta nos dirigimos ¡A LA OTRA PUNTA DEL AEROPUETO! Nos metimos una caminata bastante grande y después nos tocó esperar que nos hiciesen más controles. Al entrar de nuevo a esa sección del aeropuerto esperamos otra hora y media y al final pudimos subir.

El vuelo fue de 8 hora pero al menos en este vuelo si pude dormir un poco, pero tampoco demasiado. Este vuelo salía desde Madrid hasta Filadelfia para después volver a embarcar de Filadelfia a Nueva York. El avión era un avión bastante grande, un AirBus 330, y había muchos azafatos y azafatas dispuestos a ayudarte, todo muy bien. Salvo la comida, mi consejo, haced como yo y llevaros vuestra propia comida, pues la comida era bastante mala. 






Y por fin, después de unas 16 horas llegamos a Estados Unidos. Y aquí comenzó la aventura. En el avión nos dieron un pequeño cuestionario para rellenar y que tendríamos que entregar en aduanas para poder entrar al país. Las preguntas son algunas un tanto absurdas, pero no os las toméis a broma, pues ellos no lo hacen. Al llegar a aduanas comenzó el problema, el idioma. Nunca he sido un hablante de la lengua inglesa muy bueno y menos escuchándola, pero la verdad es que el policía que me tocó era bastante simpático, pero casi me quedo sin poder entrar porque me faltaba la documentación del curso que iba a realizar, pero pudimos resolverlo sin problema.

A mi amigo Antonio en aduanas, tuvo problemas porque rellenó erróneamente el panfleto, pero se lo explicaron todo y no hubo problemas. Luego recogimos las maletas, gracias a una señora policía muy amable que nos informó que debíamos coger las maletas, ya que nosotros pensábamos que iban directas (porque ponía eso en nuestro vuelo) y las cogimos en dirección a nuestra terminal (estabamos en la A y teníamos que ir a la F). Como no teníamos ni idea preguntamos, hacedlo siempre que no tengáis ni idea de algo o tengáis la menor duda) y nos indicaron que había un autobús que nos llevaba a la terminal E, la más cercana a la F, pero no nos indicaron que no quedaban autobúses, que el turno se había acabado. Gracias a una italiana muy simpática y a su esposo pudimos saberlo.

Ahí comenzaron las prisas, pues apenas quedaban 30 minutos para embarcar ya que habíamos sufrido bastantes retrasos y demás. Corrimos, corrimos y después corrimos más hasta que al fin llegamos y nos pusimos a ticar, sin facturar las maletas, se nos fue la cabeza, menos mal que fueron muy simpáticos y nos indicaron como hacerlo todo. Al final subimos al último avión que nos llevaría por fin a Nueva York. En este avión pillé ventana y la verdad es que impresiona bastante pero las vistas son muy hermosas, todo verde, urbanizaciones muy bonitas. La verdad es que me gustó bastate.



Al terminar el viaje, estábamos ya en Nueva York y fuimos a recoger las maletas y a llamar a mis compañeros que estaban ya allí. Antonio encontró su maleta un tanto trastocada del viaje. Le faltaba una rueda, pero nada más. Al recoger las maletas fuimos a coger, por primera vez, nuestro primer Yellow cab (un taxi amarillo). Lo tienen todo muy controlado y para subir al taxi tuvimos que hablar primero con el encargado que nos dio un informe del taxista y del número de licencia, por si había problemas (eso si, hubo una frase que nos dijo de la cual no tuvimos ni idea, pero yo dije "yes" y entonces nos dejó pasar).

Al llegar le pagamos al taxista, con una propina demasiado generosa, desde mi punto de vista, pero era la primera, y esperamos a que viniesen nuestros amigos y compañeros de piso, que estaban viniendo de manhattan. Esperamos 45 minutos, eso sí y me di cuenta de que aquí la temperatura no es como en Murcia, aquí hace frío, bastante frío, como para ir como si tal cosa en manga corta. Y bueno, nos hemos acomodado y desde aquí os escribo este post, desde el portatil de Manuel.

Comenta, opina, pero sobre todo, respeta :)